Tensiones musculares 

La tensión muscular en muchas ocasiones tiene su origen en las presiones emocionales que enfrentamos en nuestra vida. Las consecuencias del estrés, ansiedad y otras luchas personales que impactan también a nivel físico. 

Ahora se sabe que después de un tiempo de alta presión,  deriva en una tensión muscular las cuales pueden aumentar si no tomamos las medidas de atención al respecto. 

Las emociones no expresadas o gestionadas no desaparecen sino que se almacenan en nuestro cuerpo, las emociones que permitimos fluir no se quedan estancadas en nuestro ser causando daños colaterales como las tensiones musculares.

Cuando nos estresamos, automáticamente los músculos de la mandíbula, el contorno de la boca y ojos así como los del cuello y espalda se contraen, con el propósito de preparar al cuerpo como medida de reacción a la presión que se verá expuesto, posterior a ello y cuando la adrenalina ha pasado, se relajan a su estado natural.

Es un mecanismo de defensa de nuestro organismo para sobrellevar la presión, pero ¿Qué ocurre cuando esta situación de estrés o ansiedad se vuelve algo crónico? La respuesta es que nuestro cuerpo no logra salir de ese mecanismo de defensa y por ende, los músculos nunca logran relajarse provocando lesiones debido a que en la zona tensada de nuestro cuerpo se reduce el suministro de oxígeno lo que favorece la acumulación de ácido láctico y metabolitos tóxicos aunado a la falta de movimiento haciendo que el dolor se vuelva más intenso y recurrente. 

Y de todo esto se derivan algunos tipos de dolores de cabeza, contracturas o espasmos a nivel muscular. ¿No se te hace familiar los dolores en mandíbula o el llamado bruxismo; el ceño fruncido que tensa nuestro rostro sin darnos cuenta, los dolores cervicales que se vuelven extremadamente agotadores si realizas un trabajo de oficina que requiere un sobre esfuerzo de tu cuello; o el peso en nuestros hombros que lo vuelve la zona cero del estrés o el dolor de espalda que recorre nuestra columna vertebral? (Lucas 12:25).

Todas esas tensiones musculares tienen el factor común de las emociones, por lo que debemos aprender a prevenirlas, a reconocerlas y gestionarlas a través de estilos de vida saludables que nos permitan saber cómo actuar cuando llegan esos momentos inevitables; pero que seamos conscientes de protegernos de los daños colaterales que trae consigo la ansiedad, el estrés entre otras enfermedades que son silenciosas (Filipenses 4:6).

Aprendamos a priorizar las cosas realmente importantes, a elegir cuales son las batallas que merecen ser peleadas y cuáles deben ser dejadas de lado; no siempre es posible cambiar las circunstancias que nos rodean, por lo que debemos aprender en enfocarnos en cómo reaccionar ante esos eventos; practiquemos técnicas de relajación, tiempo de oración o meditación en el que nos permitan conectarnos, encontrar nuestro punto de equilibrio, hacer un ejercicio que nos ayude a drenar toda la tensión, actividades que nos gusten o simplemente limpiar nuestra alma a través de las lágrimas (2 Corintios 1:4, 2 Corintios 6:4). 

Lo importante es recordarnos el alto precio que estamos pagando en comprometer nuestra salud y que con la inteligencia emocional adecuada sabremos superar esos momentos (Mateo 6:34). 

Todo lleva un proceso de desaprendizaje y aprendizaje, de espera, dar el primer paso es lo importante para llegar a esa versión saludable de nuestro ser. 

Poco a poco, un día a la vez, practiquemos esa terapia física, emocional, personal y espiritual que nos permita limpiar desde nuestra alma todo aquello que no edifica, reteniendo lo bueno y aprendiendo de las lecciones (Isaías 40:29).

Recuerda amigo escritor de tu vida, en nuestras manos está el elegir cómo deseamos que sea escrito nuestro Best-Seller (1 Pedro 5:7, Filipenses 4:7, Juan 14:27).

¡Hasta la próxima!

Muscle tensions

Muscle tension in many occasions has its origin in the emotional pressures that we face in our lives. The consequences of stress, anxiety and other personal struggles that also impact on a physical level.

Now it is known that after a time of high pressure, it leads to muscle tension which can increase if we do not take care measures in this regard.

The unexpressed or managed emotions do not disappear but are stored in our body, the emotions that we allow to flow do not remain stagnant in our being causing collateral damage such as muscular tensions.

When we are stressed, automatically the muscles of the jaw, the contour of the mouth and eyes, as well as those of the neck and back, contract, in order to prepare the body as a measure of reaction to the pressure that will be exposed, afterwards. And when the adrenaline has worn off, they relax back to their natural state.

It is a defense mechanism of our body to cope with pressure, but what happens when this stress or anxiety situation becomes chronic? The answer is that our body cannot get out of this defense mechanism and therefore, the muscles never manage to relax, causing injuries because the supply of oxygen is reduced in the tense area of ​​our body, which favors the accumulation of lactic acid and toxic metabolites coupled with lack of movement causing pain to become more intense and recurrent.

And from all this some types of headaches, contractures or muscle spasms are derived. Jaw pains or so-called bruxism are not familiar to you; the frown that strains our face without realizing it, the neck pain that becomes extremely exhausting if you do an office job that requires an overexertion of your neck; Or the weight on our shoulders that makes it the zero zone of stress or the back pain that runs through our spine? (Luke 12:25).

All these muscular tensions have the common factor of emotions, so we must learn to prevent them, recognize them and manage them through healthy lifestyles that allow us to know how to act when those inevitable moments arrive; But that we are conscious of protecting ourselves from the collateral damages that anxiety, stress, and other diseases that are silent bring with them (Philippians 4: 6).

Let’s learn to prioritize the really important things, to choose which are the battles that deserve to be fought and which ones should be put aside; It is not always possible to change the circumstances that surround us, so we must learn to focus on how to react to those events; Let’s practice relaxation techniques, prayer time or meditation in which they allow us to connect, find our balance point, do an exercise that helps us drain all tension, activities that we like or simply cleanse our soul through tears ( 2 Corinthians 1: 4, 2 Corinthians 6: 4).

The important thing is to remind ourselves of the high price we are paying in compromising our health and that with adequate emotional intelligence we will know how to overcome those moments (Matthew 6:34).

Everything takes a process of unlearning and learning, waiting, taking the first step is the important thing to reach that healthy version of our being.

Little by little, one day at a time, let’s practice that physical, emotional, personal and spiritual therapy that allows us to cleanse from our soul everything that does not edify, retaining the good and learning from the lessons (Isaiah 40:29).

Remember writer friend of your life, it is in our hands to choose how we want our Best-Seller to be written (1 Peter 5: 7, Philippians 4: 7, John 14:27).

Until next time!

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