Un lugar llamado Hogar 

Con el paso de los años, junto a nuestros seres queridos construimos ese espacio de convivencia. Esa área geográfica que invertimos nuestros recursos, al que también le agregamos ilusión, alegría y esperanza de ver cómo poco a poco se va formando frente a nosotros ese lugar llamado hogar.

En ese proceso de creación, vamos aprendiendo y reflexionando sobre los avances que tenemos;  sí vemos lo recorrido, nos maravillamos de cuánto hemos logrado. Lo que con paciencia, incertidumbre y también determinación ha ido creciendo frente a nuestros ojos. 

Posiblemente varios de esos días cuentan con lecciones de armonía, de trabajo en equipo, crecimiento y aceptación; precisamente eso es lo enriquecedor de las relaciones humanas porque nos permite darnos cuenta que estamos aquí para aprender constantemente (Colosenses 3:15).

El anhelo de todos, es tener un lugar llamado hogar, no únicamente un sitio que habitamos físicamente. Por lo que todo lo que hemos construido a lo largo de nuestra historia es un pilar importante para la realización de ese deseo.

Que en ese lugar llamado hogar sobreabunde la comprensión, la alegría, la solidaridad y unión para superar todas las adversidades que nos toca enfrentar. Así mismo, que sea un lugar acogedor con la calidez del cariño y confianza de quienes lo habitan y no necesariamente por las comodidades en su infraestructura.

Que en ese lugar llamado hogar, encontremos el descanso necesario, el refugio y comprensión para renovar nuestras fuerzas y continuar andando el camino.

Sin importar el tamaño de ese espacio, que sea un lugar donde el amor inagotable habite y permanezca entre sus miembros (Efesios 4:2).

 Y en las circunstancias que debamos de comenzar desde cero, con un nuevo inicio, una nueva historia, que no perdamos la esperanza que a su debido tiempo; veremos nacer nuevamente ese sitio el que se irá llenando de gozo, misericordia, gracia y llamaremos hogar (1 Corintios 15:57).

Un lugar llamado hogar es una de las más grandes bendiciones que tiene el ser humano, por lo que deseamos que todos puedan encontrarlo y construirlo cada día (Hebreos 6:14). 

Que cada día se abran las cortinas de par en par, dejando entrar la luz del sol, el aire fresco de renovación, la brisa de nuevas oportunidades, del ánimo y todo lo que necesitemos para ver con optimismo como en ese amanecer las misericordias son nuevas (Lamentaciones 3:22-23).

¡Hasta la próxima!

A place called home

Over the years, together with our loved ones, we have built space for coexistence. That geographic area in which we invest our resources, to which we also add hope, joy and hope to see how little by little that place called home is being formed in front of us.

In this process of creation, we are learning and reflecting on the progress we have made. If we see what we have done, we would marvel at how much we have achieved with patience, uncertainty and also determination and how it has been growing in front of our eyes.

Possibly several of those days have lessons in harmony, teamwork, growth, and acceptance. This is precisely what is enriching about human relationships because it allows us to realize that we are here to constantly learn (Colossians 3:15).

Everyone’s desire is to have a place called home, not just a place that we physically inhabit.  Everything we have built throughout our history is an important pillar for the realization of that wish.

May understanding, joy, solidarity and union abound in that place called home to overcome all the adversities that we have to face. Likewise, that it be a cozy place with the warmth of the affection and trust of those who inhabit it and not necessarily because of the comforts in its infrastructure.

That in that place called home, we find the necessary rest, shelter and understanding to renew our strength and continue walking the path.

Regardless of the size of that space, let it be a place where inexhaustible love dwells and remains among its members (Ephesians 4: 2).

 And in the circumstances that we must start from scratch, with a new beginning, a new history, that we do not lose hope. In due time we will see that place being born again, which will be filled with joy, mercy, grace and we will call home (1 Corinthians 15:57).

A place called home is one of the greatest blessings human beings have, so we want everyone to be able to find and build it each day (Hebrews 6:14).

May the curtains be opened wide every day, letting in the sunlight, the fresh air of renewal, the breeze of new opportunities, the spirit and everything we need to see with optimism how in that dawn the mercies are new. (Lamentations 3: 22-23).

Until next time!

4 comentarios sobre “Un lugar llamado Hogar 

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