Ikigai

Hola amigos escritores de su vida, para estos días con lo cercano que se encuentra el final del año; me hace pensar en esas pequeñas y continuas acciones que hacemos para cumplir lo que es más que un trabajo para nosotros, es decir lo que nos llena de emoción y es nuestra misión (Salmos 139:13).

El éxito es la suma de todos los esfuerzos y aprendizajes que obtenemos al dedicarle tiempo a una actividad, en donde a través de los errores, estudiamos una manera de cómo intentarlo la próxima vez y lograr cumplir nuestros objetivos.

Y es que cuando algo se convierte en nuestra misión, no importa el tiempo, esfuerzo, dedicación o resultados; seguimos desarrollando nuestros dones y talentos para cada día acercarnos más al logro de ese objetivo (1 Timoteo 1:5).

Por esa razón, esta publicación la abordaremos a través del Ikigai. Palabra japonesa que dentro de su filosofía lo considera como la razón principal de la existencia, ese motivo para levantarnos cada día y  en que en nuestro interior se encuentra el sentido de nuestra vida.

En ese proceso de descubrimiento, aprendemos a descubrirnos como personas en donde reconocemos nuestras virtudes, las cosas que nos gusta hacer, las actividades con las que podemos obtener una remuneración o un medio de vida y por último pero no menos importante; las necesidades del mundo (Gálatas 6:10). 

Estos cuatro elementos son importantes para que idealmente podamos trabajar en lo que amamos y así sobrellevemos los retos de la vida, alternando lo demás componentes de talentos y beneficio hacia la humanidad.

En ese descubrimiento de nuestro camino por la vida será un proceso de aprendizaje de prueba y error que nos permitirá sin duda alguna el conocernos mejor, autoanalizarnos así como reflexionar. Esos resultados nos conducirán a definir el sentido de nuestra vida apuntando a nuestro ikigai (Proverbios 4:23).

Si ya has descubierto tu ikigai, te ánimo a que sigas en tu camino en la construcción y cumplimiento de esa pasión; que en los momentos de dificultad, no pierdas la fe como la esperanza de seguir en el proceso de llegar a su meta. El camino es la felicidad así que disfruta de cada matiz que encuentres.

Si por otra parte, te encuentras en el proceso de descubrimiento, deseo que puedas conocer a su debido tiempo tus valores, virtudes, fortalezas; recordando que dentro de ti existe un potencial grande, una pasión que te mueve y únicamente es cuestión de lograr unir las piezas de ese rompecabezas para encontrarte a ti mismo.

Y una vez que encontremos nuestro ikigai, pongamos nuestra alma, vida y corazón en esa pasión; disfrutando de cada momento. Añadiendo más planes si nuestras perspectivas cambian ya que todo evoluciona para crecer y llevarnos a otros proyectos, porque como todo, este camino es un constante cambio como aprendizaje que nos recuerda para que fuimos creados (Romanos 12:4).

¡Hasta la próxima!

Ikigai

Hello writers friends of your life, these days closet to the end of the year make me think of those small and continuous actions we do to accomplish what is more than a job for us, that is, what fills us with emotion and is our mission (Psalm 139: 13).

Success is the sum of all the efforts and learning that we obtain by dedicating time to an activity, where through mistakes, we study a way of how to try it the next time and achieve our objectives.

And it is that when something becomes our mission, it does not matter the time, effort, dedication or results. We continue to develop our gifts and talents to get closer to achieving that goal each day (1 Timothy 1: 5).

For that reason, we will address this post through the Ikigai. It is a Japanese word that within its philosophy considers it as the main reason for existence, that reason to get up every day and in which the meaning of our life is found within us.

In this process of discovery, we learn to discover ourselves as people where we recognize our virtues, the things we like to do, the activities with which we can obtain a remuneration or a livelihood and last but not least, the needs of the world (Galatians 6:10).

These four elements are important so that we can ideally work on what we love and thus overcome the challenges of life, alternating the other components of talents and benefit towards humanity.

In this discovery of our path through life, it will be a learning process of trial and error that will allow us without a doubt to get to know ourselves better, to analyze ourselves as well as to reflect. These results will lead us to define the meaning of our life by pointing to our ikigai (Proverbs 4:23).

If you have already discovered your ikigai, I encourage you to continue on your way in building and fulfilling that passion. Do not lose faith in times of difficulty, as the hope to continue in the process of reaching your goal. The path is happiness so enjoy every nuance that finds you.

If, on the other hand, you are in the process of discovery, I hope you can know your values, virtues, strengths in due time; remembering that within you there is a great potential, a passion that moves you and it is only a matter of joining the pieces of that puzzle to find yourself.

And once we find our ikigai, let’s put our soul, life and heart in that passion, enjoying every moment. Adding more plans if our perspectives change as everything evolves to grow and lead us to other projects, because like everything else, this path is a constant change as learning that reminds us why we were created (Romans 12: 4).

Until next time!

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