¡187 Días!

Hola queridos escritores de su vida. Hoy cumplimos 187 días desde el inicio oficial de Escribiendo la Vida con T. Es un día de celebración porque he visto a lo largo de estos meses, cómo este Bambú entre mis Manos ha ido creciendo (Habacuc 2:2).

En algunas entregas anteriores he comentado brevemente lo fascinante, interesante y aleccionador que ha sido el superar muchos retos que me han permitido entre otras cosas salir de mi zona de confort.

Por lo que además de celebrar, es un día para agradecer a todos los que me han brindado su apoyo, a ustedes que dedican su valioso tiempo en leer o escuchar mis pensamientos. A esas manos valiosas que están a mi lado para darme toda la ayuda que necesito y también a los que me han dado la espalda, me han cerrado las puertas simplemente porque sí (1 Corintios 15:57; 1 Tesalonicenses 5:18). 

A todos, han sido una motivación para seguir adelante, a no renunciar a mis sueños, a mis propósitos y a confirmar cada día que a la única persona que debo superar es a mí misma y no a nadie más. Mi visión es no ser mejor que nadie más, sino que buscar mi mejor versión cada día, ahí está la diferencia. 

Cada ser humano tiene un papel que cumplir en esta vida, por lo que, aunque intente mil cosas por tener el rol de otro y que obviamente no es para mí; simplemente las cosas no funcionarán porque mis talentos, habilidades, dones me han preparado para ser el protagónico de mi propia historia no la de alguien más (Salmos 141:2).

Así que, ¡seamos felices como podamos cada día! Disfrutando de los detalles, de los colores, de nuestras experiencias. Puedo decirte que en los momentos de tristeza o decepción; toma un descanso, elimina de tu camino lo que no edifica, suelta lo que te lastima para que viajes más ligero y disfrutes mejor del viaje (Filipenses 4:6).

Por mi parte, sigo adelante con mis metas y proyectos, con mis ilusiones, lecciones; aprendiendo a disfrutar de los matices de la vida, porque la alegría es el camino que recorremos cada día no el destino de nuestro viaje (Colosenses 3:17).

Te animo a que retomes esos sueños, esos proyectos, atrévete a cumplirlos, a dejar huellas; ya que muchas veces no podemos imaginar que con nuestras pequeñas acciones impactamos la vida de los demás, somos como esas ondas que mueven las aguas estancadas, que cumplen con su trabajo sin darse cuenta y les hace realmente feliz porque con el tiempo vieron cumplir esas promesas, viviendo un nuevo día, entendiendo lo necesario del trayecto que nos ha traído hasta aquí (Romanos 15:2).

Recuerda que damos a los demás lo que existe en nuestro interior, y en nuestras manos está el elegir si dejaremos huellas o cicatrices.

¡Hasta la próxima!

187 Days!

Hello dear writers of your life. Today we celebrate 187 days since the official start of Writing Life with T. It is a day of celebration because I have seen throughout these months, how this Bamboo between my hands has grown (Habakkuk 2: 2).

In some previous installments, I have briefly commented how fascinating, interesting and instructive it has been to overcome many challenges that have allowed me, among other things, to get out of my comfort zone.

So in addition to celebrating, it is a day to thank all those who have given me their support, you who spend your valuable time reading or listening to my thoughts. To those precious hands that are by my side to give me all the help I need and also to those who have turned their backs on me, they have closed the doors simply because (1 Corinthians 15:57; 1 Thessalonians 5:18).

To all of them, they have been a motivation to keep going, not to give up my dreams, my purposes and to confirm every day that the only person I must overcome is myself and not anyone else. My vision is not to be better than anyone else, but to look for my best version every day, there is the difference.

Each human being has a role to play in this life, so even if I try a thousand things to play the role of another and that is obviously not for me; things simply won’t work out because my talents, abilities, gifts have prepared me to be the protagonist of my own story, not someone else’s (Psalm 141: 2).

So, let’s be happy as we can every day! Enjoying the details, the colors, our experiences. I can tell you that in moments of sadness or disappointment; take a break, remove from your path what does not build up, let go of what hurts you so that you travel lighter and enjoy the trip better (Philippians 4: 6).

For my part, I continue with my goals and projects, with my dreams, lessons; learning to enjoy the nuances of life, because joy is the path we travel every day, not the destination of our journey (Colossians 3:17).

I encourage you to take up those dreams, those projects, dare to fulfill them, to leave traces; since many times we cannot imagine that with our small actions we impact the lives of others, we are like those waves that move the stagnant waters, that do their job without realizing it and make them really happy because over time they saw those promises fulfilled , living a new day, understanding the necessity of the journey that has brought us here (Romans 15: 2).

Remember that we give to others what exists within us, and it is in our hands to choose whether we will leave traces or scars.

Until next time!