¡Rompecabezas!

¡Bienvenido agosto! Un mes que sin imaginarlo se volvió muy importante para mí, es el mes que se concretó este proyecto que ya cumple su primer año. No cabe duda que el tiempo se ha ido volando (Habacuc 2:3).

Es por esa razón que hoy haré una referencia a los rompecabezas y cómo estos se entrelazan a los retos que resolvemos en nuestras vidas. De acuerdo a la definición en el diccionario es un “juego de habilidad y paciencia que consiste en recomponer una figura o una imagen combinando de manera correcta unas determinadas piezas, en cada una de las cuales hay una parte de dicha figura o imagen; las piezas pueden ser planas y de formas distintas, que dan lugar a una sola imagen.” 

Entre los beneficios que se adquieren al completarlos, descubrimos que en todas las edades son de gran ayuda ya que es un ejercicio mental pues activa ambos lados de nuestro cerebro puesto que aplicamos el pensamiento intuitivo, las emociones, la lógica, la objetividad y lo metódico para lograr nuestro objetivo.

Adicionalmente, existe un mejor razonamiento visual-espacial, prestamos mayor atención a los detalles para elegir cual pieza va en su lugar, mejora la memoria, incrementa nuestro coeficiente intelectual; mejora nuestra capacidad en la resolución de problemas así como eleva nuestro nivel de productividad, disminuye el estrés entre muchos otros que podemos encontrar.

Y haciendo una comparación con la vida, tal como ocurre con el juego, vamos buscando las piezas que pertenecen en el lugar correcto. Muchas veces elegimos la pieza equivocada y aunque pensamos que encajamos y que preliminarmente tendemos a creer que encontramos nuestro lugar; conforme avanzamos en nuestro caminar, nos damos cuenta de que no pertenecemos ahí y es momento de llegar al lugar correcto en donde lo reconocemos de inmediato que es nuestro sitio, porque las piezas simplemente descifran la imagen que vamos construyendo de nuestra historia (Juan 14:4, Salmos 56:3, Josué 1:9, Proverbios 1:7).

Como también es parte de la vida, pasamos por tiempos de confusión, no sabemos cuál camino elegir, pero tras un respiro, con calma, el análisis y sobre todo el buscar la guía correcta; retomamos nuestro proyecto donde las piezas van tomando su lugar y todo cobra sentido. Los errores forman parte de ese proceso, que nos enseña a encontrar diversas opciones para llegar a la solución de nuestros problemas (Salmos 23:4, Deuteronomio 31:8, Salmos 27:1).

Y conforme los años pasan, ganamos experiencia y confianza que nuestra habilidad en la resolución de problemas bajo la sabiduría, nos hace más ágiles en elegir las piezas adecuadas desde la intuición, la humildad, la paciencia, la alegría, la fe y la fortaleza de que todo obra para bien (Proverbios 2:6, Santiago 3:17, Colosenses 3:16).

Disfrutemos entonces como en el juego, que cada una de las piezas que compone nuestra vida cobre el significado que tiene. Aprendamos de los errores, de las lecciones, del éxito, del amor al prójimo, así como del amor a uno mismo;  y construyamos una historia que refleje a la creación más valiosa de Dios, quien hizo a su imagen y semejanza (Job 10:12, Efesios 2:10, Efesios 4:2,  Marcos 12:33).

Y para que el día que se coloque nuestra última pieza, con gozo y paz, recordemos que somos la obra perfecta de aquel que nos amó, listos para seguir nuestro camino a la eternidad (1 Juan 5:11 Juan 11:25).

¡Hasta la próxima!

Puzzles!

Welcome August! A month that without imagining it became very important to me, it is the month that this project was completed, which is now in its first year. There is no doubt that time has flown by (Habakkuk 2: 3).

It is for that reason that today I will make a reference to puzzles and how they are intertwined with the challenges we solve in our lives. According to the definition in the dictionary, it is a “game of skill and patience that consists of recomposing a figure or an image by correctly combining certain pieces, in each of which there is a part of said figure or image; the pieces can be flat and of different shapes, giving rise to a single image.”

Among the benefits that are acquired by completing them, we discovered that at all ages they are of great help since it is a mental exercise since it activates both sides of our brain since we apply intuitive thinking, emotions, logic, objectivity and method. to achieve our goal.

Additionally, there is better visual-spatial reasoning, we pay more attention to details to choose which piece goes in its place, improves memory, increases our IQ, improves our ability to solve problems as well as increases our level of productivity, reduces stress among many others that we can find.

Making a comparison with life, as with the game, we are looking for the pieces that belong in the right place. Many times we choose the wrong piece and we think that we fit in we preliminarily tend to believe that we found our place. As we advance in our walk, we realize that we do not belong there. It is time to get to the right place, where we immediately recognize that it is our place, because the pieces simply decipher the image that we are building of our history (John 14: 4, Psalms 56: 3, Joshua 1: 9, Proverbs 1: 7).

As it is also part of life, we go through times of confusion, we do not know which way to choose, but after a breath, calm analysis and above all looking for the correct guide, we resume our project where the pieces take their place and everything makes sense. Errors are part of that process, which teaches us to find different options to solve our problems (Psalms 23: 4, Deuteronomy 31: 8, Psalms 27: 1).

As the years go by, we gain experience and confidence that our ability to solve problems under wisdom makes us more agile in choosing the right pieces from intuition, humility, patience, joy, faith and the strength of that everything works for good (Proverbs 2: 6, James 3:17, Colossians 3:16).

Let’s enjoy then, as in the game, that each of the pieces that make up our life takes on the meaning it has. Let’s learn from mistakes, lessons, success, love of neighbor, as well as love of oneself. Let’s build a story that reflects God’s most valuable creation, who made in his image and likeness (Job 10:12, Ephesians 2:10, Ephesians 4: 2, Mark 12:33).

And so that the day our last piece is placed, with joy and peace, we remember that we are the perfect work of the one who loved us, ready to go on our way to eternity (1 John 5:11 John 11:25).

Until next time!

La Última Cena

Hola queridos escritores de su vida. Hoy arribamos al primer día del mes de abril y en esta ocasión coincide con la celebración de la Semana Santa o Semana Mayor.
Así que no quiero dejar pasar la oportunidad de abordar la importancia de estas fechas.

Desde el cristianismo, es la conmemoración anual de la Pasión de Cristo, que va desde la entrada a la ciudad de Jerusalén que inicia en el domingo de Ramos, la última cena que se celebra el día jueves, el viacrucis, pasión y muerte que se conmemora el día viernes y la resurrección de Jesús en el domingo de Resurrección (Zacarías 9:9, Mateo 21:4-11). 

Siendo ésta última, la celebración más importante para el cristianismo,  la resurrección es la promesa de la vida eterna y fue a través de la pasión y muerte de Jesús que hizo el acto de amor para la salvación de la humanidad (Juan 13: 1-4, Mateo 26:19).

Y hoy jueves santo, Jesús cena por última vez con sus discípulos, compartiéndoles tantas enseñanzas como lo es el lavatorio de pies, ¿Cuánta humildad se nos muestra debe existir entre los seres humanos para darnos los unos a los otros? como hace referencia Juan 13:14-15 “pues si yo, el Señor y el maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque como ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.” 

Esa última cena, es una continua invitación a sentarnos junto a Jesús para que cene con nosotros, compartiendo en comunión, en amor sus enseñanzas y un recordatorio de que cada vez que celebramos la santa cena o eucaristía, estamos celebrando su victoria, anunciando su regreso y en darnos la oportunidad de ser llamados hijos de Dios (Lucas 22:17-19).

Que este tiempo de reflexión, de celebración y de buenas nuevas, nos llenen del gozo para seguir cada día nuestro caminar; añadiendo las tes que nuestra vida necesita para cumplir los propósitos a los que fuimos creados.

Y ya que la ocasión lo amerita, me despido con uno de los poemas que conjuga de manera sensible y bella el acto de amor jamás entregado a la humanidad. El poema de autor desconocido se titula Soneto a Cristo Crucificado: “No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. Tú me mueves, Señor, muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido, muéveme el ver tu cuerpo tan herido,  muévenme tus afrentas, y tu muerte. Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, que, aunque no hubiera cielo, yo te amara, y, aunque no hubiera infierno, te temiera. No me tienes que dar porque te quiera, pues, aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera.”

Feliz semana santa a todos, que tengan un mes de abril muy especial y que cada día sigan adelante, compartiendo con los demás la alegría de vivir (Juan 20-19-21).

¡Hasta la próxima!

The Last Supper

Hello dear writers in your life. Today we arrive on the first day of April and this time it coincides with the celebration of Holy Week or Greater Week.

So I do not want to miss the opportunity to address the importance of these dates.

From Christianity, it is the annual commemoration of the Passion of Christ, which goes from the entrance to the city of Jerusalem that begins on Palm Sunday, the last supper that is celebrated on Thursday, the Stations of the Cross, passion and death that is commemorates Friday and the resurrection of Jesus on Resurrection Sunday (Zechariah 9: 9, Matthew 21: 4-11).

Being the latter, the most important celebration for Christianity, the resurrection is the promise of eternal life and it was through the passion and death of Jesus that he made the act of love for the salvation of humanity (John 13: 1- 4, Matthew 26:19).

And today Holy Thursday, Jesus dines for the last time with his disciples, sharing with them as many teachings as the washing of feet, how much humility should we be shown among human beings to give one another? as referred to in John 13: 14-15 “If I then, your Lord and Master, have washed your feet; ye also ought to wash one another´s feet. For I have given you an example, that ye should do as I have done to you.”

That Last Supper is a continuous invitation to sit next to Jesus so that he may dine with us, sharing his teachings in communion, in love and a reminder that every time we celebrate the Holy Supper or Eucharist, we are celebrating his victory, announcing his return and in giving us the opportunity to be called children of God (Luke 22: 17-19).

May this time of reflection, celebration and good news fill us with joy to continue our journey every day; adding the tees that our life needs to fulfill the purposes for which we were created.

And since the occasion deserves it, I say goodbye with one of the poems that combines in a sensitive and beautiful way the act of love never given to humanity. The poem by an unknown author is entitled Sonnet to Christ Crucified: “My God, I am not moved to love you by the heaven that you have promised me, nor by hell so feared to stop offending you. You move me, Lord, move me to see you nailed to a cross and mocked, move me to see your body so hurt, move me your insults, and your death. Move me, in short, your love, and in such a way that, even if there was no heaven, I would love you, and, even if there was no hell, I would fear you. You don’t have to give me because I love you, well, although what I hope will not wait, the same thing that I love you I would love you.

Happy Easter to all of you, may you have a very special month of April and may you carry on every day, sharing with others the joy of living (John 20-19-21).

Until next time!