Luces de colores

Las luces de colores han llenado la ciudad, todo a nuestro alrededor se ha vestido con la temporada de celebración de navidad y fin de año. 

Ese ambiente me hace abrazar los recuerdos y esperar con ilusión el nuevo año, sobre todo por lo aprendido en los casi últimos veinticuatro meses. 

Con el ambiente de las festividades, viene también el periodo de evaluación de este año, de esas metas que me establecí en enero y que periódicamente fui monitoreando para saber los avances que tenía sobre ellas.

En ese cumplimiento de mis metas, llegaron imprevistos que me dieron el empujón que necesitaba para llegar a objetivos difíciles que por diversos factores no lograba superar. Pero todas las cosas obran para bien y aunque esas sorpresas nos hacen tomar decisiones definitivas y por ende cambios radicales; nos llenan de fortaleza y se vuelven un combustible para potenciar ese nuevo yo que ha estado ahí formándose para su momento especial (1 Pedro 5:10).

Es así como entre estas luces de colores, me siento complacida con lo alcanzado; por haberme redescubierto una vez más y enfocarme en lo realmente importante entre las prioridades. Por supuesto, que este aprendizaje no ha sido de la noche a la mañana, de hecho lleva más tiempo del que yo misma puedo identificar pero ahora que lo veo materializado me siento agradecida, renovada, motivada porque en su momento tomé las decisiones que necesitaba para llegar hasta aquí (Santiago 3:17).

En estas vísperas de la navidad que el ambiente de amor, confianza, esperanza y paz nos abrace nuevamente; encontrando el tiempo para hacer las cosas que nos alegran el alma y nos hacen entender nuestros propósitos de vida como una brisa fresca que rocía nuestra existencia (Lucas 2:14).

Dentro de los resultados de mi evaluación, he avanzado en el aprendizaje de no exigirme más allá de lo que mis capacidades me lo permitan; ya que a cada día le basta su propio afán y el costo del estrés es demasiado alto por lo que conviene analizar cuáles batallas pelear (Proverbios 1:2).

Y una de las tareas que he retomado es el de manera consciente disfrutar con todos mis sentidos el tiempo con mis seres queridos, así como un atardecer, o el paisaje, la lluvia, la tierra y sus frutos. Retomar esos pasatiempos que nos hacen conectarnos con los niños que fuimos, los sueños que tuvimos y mirarnos nuevamente con agrado de los adultos que somos (Salmos 16:9).

Así que amigo escritor de tu vida, en lo que resta de esta temporada, disfrutemos de estas luces de colores, degustando de los aromas y sabores tan propias de diciembre porque en navidad todos los caminos conducen a casa (Juan 3:16).

¡Hasta la próxima!

Colored lights

The colored lights have filled the city, everything around us has been dressed in the season of Christmas and New Year’s Eve celebration.

That atmosphere makes me embrace the memories and look forward to the new year, especially because of what I have learned in the last almost twenty-four months.

With the atmosphere of the festivities, also comes the evaluation period this year, of those goals that I established in January and that I periodically monitored to know the progress I had on them.

In this fulfillment of my goals, unforeseen events arrived that gave me the push I needed to reach difficult objectives that, due to various factors, I could not overcome. But all things work for the good and although those surprises make us make definitive decisions and therefore radical changes. They fill us with strength and become fuel to empower that new self that has been there forming for its special moment (1 Peter 5:10).

This is how among these colored lights, I feel pleased with what has been achieved; for having rediscovered myself once again and focus on what is really important among the priorities. Of course, this learning has not happened overnight, in fact it takes more time than I myself can identify but now that I see it materialized I feel grateful, renewed, motivated because at the time I made the decisions I needed to get here (James 3:17).

On these Christmas eve, may the atmosphere of love, trust, hope and peace embrace us again; finding the time to do the things that gladden our soul and make us understand our life purposes like a fresh breeze that sprinkles our existence (Luke 2:14).

Within the results of my evaluation, I have made progress in learning not to push myself beyond what my abilities allow; Since each day his own desire is enough and the cost of stress is too high, so it is convenient to analyze which battles to fight (Proverbs 1: 2).

And one of the tasks that I have taken up is to consciously enjoy with all my senses the time with my loved ones, as well as a sunset, or the landscape, the rain, the earth and its fruits. Take up those hobbies that make us connect with the children we were, the dreams we had and look at ourselves again with the pleasure of the adults that we are (Psalms 16: 9).

So, my writer friend of your life, in the remainder of this season, let’s enjoy these colored lights, tasting the aromas and flavors so typical of December because at Christmas all roads lead home (John 3:16).

Until next time!