¡Otsukaresamadeshita!

Palabra japonesa cuya traducción significa ¡muchas gracias por tu arduo trabajo! Ese gran esfuerzo y dedicación que una persona realiza en las tareas que se le encomiendan y que al momento de despedirse cada día de la jornada laboral, se les dice a los compañeros de trabajo como reconocimiento y ánimo para un merecido descanso.

Es una frase tan popular que incluso se ha extendido al ámbito familiar, para reconocer el arduo trabajo que una persona realiza en las tareas del hogar, en el cuidado de los hijos, con los amigos, etc.

Pero cuando se da la última despedida ¿Cómo hacemos ese reconocimiento por última vez? Es inevitable reflexionar acerca de los detalles que diariamente tenemos hacia los demás y hacia nosotros mismos. ¿Es difícil verdad?

Ese último adiós es un proceso tan difícil de aceptar, que muchas veces damos por sentado todo, y dejamos de lado expresar nuestras muestras de gratitud, de reconocimiento, de dar palabras de ánimo y aliento a los que nos rodean por todo el gran esfuerzo que están haciendo para dar lo mejor de sí mismos en sus diversas actividades personales y profesionales (Marcos 12:33, Isaías 41:10).

Se ha cumplido el primer mes de la partida de un compañero de trabajo que dedicó su vida a sus dos familias: la de la vida personal y la laboral.

Es por esa razón, que hoy dedico esta entrega a una persona que fue un ejemplo con su dedicación, disciplina y compromiso. Quien ha dejado un vacío en sus dos familias, y aún con los sentimientos encontrados que nos embargan, seguiremos haciendo nuestro mejor esfuerzo para continuar con su legado.

Que la paz que sobrepasa todo entendimiento esté con todos los que lloran su partida, con la esperanza de poder volverse a encontrar.

Y para los que aún tenemos la tarea de seguir en este paseo llamado vida, no olvidemos que cada detalle suma, que los recuerdos que tendremos el día de mañana son las cosas que construimos hoy; así que procuremos que esos momentos sean llenos de los tesoros de valor incalculable como la empatía, solidaridad, el amor, el perdón, la alegría y el eterno reconocimiento por el gran trabajo que hacemos los unos a otros en dar lo mejor de nosotros mismos (Mateo 6:25, Colosenses 3:14, Hebreos 13:1).

Recuerda que en nuestras manos está el elegir, qué queremos dejar a los demás. Me despido, no sin antes decir:

¡Muchas gracias por todo!

¡Otsukaresamadeshita!

Otsukaresamadeshita!

Japanese word whose translation means thank you very much for your hard work! A great effort and dedication that a person performs in the tasks that are entrusted to him and that at the time of saying goodbye each day of the workday they are told to co-workers as recognition and encouragement for a well-deserved rest.

It is such a popular phrase that it has even been extended to the family environment, to recognize the hard work that a person does in housework, in caring for children, with friends, etc.

But when the last goodbye is given, how do we make that recognition for the last time? It is inevitable to reflect on the details that we have daily towards others and towards ourselves. Is it difficult right?

That last goodbye is such a difficult process to accept, that many times we take everything for granted, and put aside expressing our expressions of gratitude, appreciation, giving words of encouragement and encouragement to those around us for all the great effort that they are doing to give the best of themselves in their various personal and professional activities (Mark 12:33, Isaiah 41:10).

The first month has passed since the departure of a co-worker who dedicated his life to his two families: his personal life and his work life.

It is for that reason that today I dedicate this delivery to a person who was an example with his dedication, discipline and commitment. Who has left a void in their two families, and even with the mixed feelings that overwhelm us, we will continue to do our best to continue their legacy.

May the peace that surpasses all understanding be with all those who mourn his departure, hoping to meet again.

And for those of us who still have the task to follow on this walk called life, let’s not forget that every detail adds up, that the memories that we will have tomorrow are the things that we build today; so let’s ensure that those moments are filled with priceless treasures such as empathy, solidarity, love, forgiveness, joy and eternal recognition for the great work we do to each other in giving the best of ourselves ( Matthew 6:25, Colossians 3:14, Hebrews 13: 1).

Remember that it is in our hands to choose what we want to leave to others. I say goodbye, not without first saying:

Thank you so much for everything!

Otsukaresamadeshita!