El Costo del Silencio

A lo largo de las relaciones interpersonales existen conflictos. Diferencias de opiniones o puntos de vista que hacen que los seres humanos discrepen en sus pensamientos y contrario a lo que se suele pensar, los conflictos son también necesarios y parte de la vida para el crecimiento personal.

Aunque es un tema que se entiende en la mayoría de los casos como algo negativo, es algo tan normal ya que es parte de la conducta humana. Por lo que no es algo que debe de avergonzarnos o de etiquetarnos. 

Aquí un factor también importante son las diferencias culturales e ideológicas ya que estos tienen un rol que inevitablemente influye en la percepción que cada individuo tenga en relación a la circunstancia que enfrentan y en la manera que consideran sus opiniones deben ser escuchadas y aceptadas (Santiago 1:19).

En una sociedad altamente competitiva, hace que los conflictos sean más comunes de lo que se esperan. Se dice entonces que los conflictos son ineludibles, lo importante es saber cómo gestionarlos y qué hacer con ellos.

Así que, ante esta oportunidad de mejora que representan la resolución de los conflictos, veámoslo como un factor de cambio, como una manera de oxigenar nuestro entorno, nuestras relaciones y por ende nuestros estilos de vida.

El costo del silencio que tiene en nuestro interior el no gestionar adecuadamente las adversidades, es muy alta, los niveles de estrés a lo que nos enfrentamos repercuten en nuestra salud física, mental, emocional y espiritual (Efesios 4:31). 

Con esta nueva normalidad que vivimos desde el 2020, el aumento de enfermedades físicas y no físicas es alarmante, haciendo que el costo del silencio sea abrumador a nivel mundial.

Somos seres humanos tratando de salir adelante desde nuestras propias circunstancias, por eso, hablemos más y gestionemos con normalidad de las circunstancias que son detonantes (Jeremías 33:6). 

Buscando la empatía, el respeto y la sensibilidad por las diversas opiniones, podremos encontrar las soluciones necesarias; pero, no permitamos que el costo del silencio siga siendo más alto que la percepción en no abordar una problemática que nos afecta (Proverbios 4:22).

En nuestras manos está el darle un precio al costo del silencio, lo único que deseo es que éste no sea demasiado alto y que te exponga a consecuencias de salud en tu vida.

Ante la próxima situación de conflicto que podamos enfrentar, recordemos que bajo un ambiente de respeto y sabiduría podemos darnos a entender así como entender a los demás. La blanda respuesta quita la ira; más la palabra áspera hace subir el furor, suelta lo que no te edifica y sigue adelante con tu camino (Proverbios 15:1,  Jeremías 30:17). 

¡Hasta la próxima!

The Cost of Silence

Throughout interpersonal relationships, there are conflicts. Differences of opinions or points of view that cause human beings to disagree in their thoughts and contrary to what is usually thought, conflicts are also necessary and part of life for personal growth.

Although it is an issue that is understood in most cases as something negative, it is something so normal since it is part of human behavior. It is not something that should embarrass or label us.

Here, an important factor is also the cultural and ideological differences since these have a role that inevitably influences the perception that each individual has in relation to the circumstance they face and in the way they consider their opinions should be listened to and accepted (James 1:19).

In a highly competitive society, it makes conflicts more common than expected. It is said then that conflicts are inescapable, the important thing is to know how to manage them and what to do with them.

So, given this opportunity for improvement that conflict resolution represents, let’s see it as a factor of change, as a way to oxygenate our environment, our relationships and therefore our lifestyles.

The cost of silence that has within us not managing adversity properly is very high, the stress levels we face affect our physical, mental, emotional and spiritual health (Ephesians 4:31).

With this new normal that we have lived in since 2020, the increase in physical and non-physical illnesses is alarming, making the cost of silence overwhelming worldwide.

We are human beings trying to get ahead from our own circumstances, so let’s talk more and deal normally with the circumstances that are triggers (Jeremiah 33: 6).

Looking for empathy, respect and sensitivity for the different opinions, we will be able to find the necessary solutions, but let’s not allow the cost of silence to remain higher than perception in not addressing a problem that affects us (Proverbs 4:22).

It is in our hands to give a price to the cost of silence, the only thing I wish is that it is not too high and that it exposes you to health consequences in your life.

Faced with the next conflict situation that we may face, let us remember that under an atmosphere of respect and wisdom we can make ourselves understood as well as understand others. The soft answer takes away the anger, but a harsh word causes anger to rise, release what does not build you up and go on with your way (Proverbs 15: 1, Jeremiah 30:17).

Until next time!

Celebra la Vida

Recientemente hemos celebramos el domingo de resurrección, la festividad más importante dentro del cristianismo ya que es la victoria de la vida ante la muerte porque su gloria y majestad no pudo ser contenida (1 Corintios 15:20, San Mateo 28:6).

Por esa razón, celebramos la vida, celebramos la promesa y damos gracias por cada victoria recibida. 

Entre tantas dificultades que nos encontramos en nuestro caminar, no olvidemos sonreír, tener fe y esperanza. Más allá de las diversas pruebas, del temor, de las dudas o desilusiones que podamos enfrentar; en nuestro interior, existe una fuerza muy grande. Nuestra fe se fortalecerá porque cada lección traerá un aprendizaje único y especial.

En medio de las dificultades, posiblemente en muchas ocasiones podremos pensar que nos encontramos solos, pero a la verdad, esto no es así. 

En la intimidad de nuestra habitación, encontraremos el consuelo en la oración, abriendo nuestro corazón y entregando todas nuestras cargas; la solución se irá mostrando poco a poco. Conforme el tiempo pasa, encontraremos gracia y veremos como muchos nos extienden misericordia. A nuestras manos llegarán las claves que necesitamos para levantarnos y salir adelante (San Mateo 21:22, Romanos 12:12). 

Nuestra alma sanará y una vez que esto ocurra, sonreiremos de manera consciente y agradecida porque valoramos cuánto hemos avanzando y sanado, cómo nos hemos renovado y lo único que diremos es: ¡gracias por la oportunidad de renacer!, de ser mi mejor versión, gracias por nunca abandonarnos aún en nuestros momentos de mayor dificultad (Salmos 6:9).

Encontramos en 3 Pedro 1:2: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.” Aquí se nos muestra los deseos que se tienen para los amigos amados.

Por esto te pregunto: ¿Qué es lo que deseamos para la gente que amamos? La respuesta más ansiada es que queremos para ellos todos esos tesoros que no tienen precio, que son de valor incalculable como ser la fe, la paz, una alma próspera y saludable que le haga disponer en su corazón todo lo agradable y de buen nombre. 

En estos tiempos de pandemia nos hemos dado cuenta de lo realmente importante y le damos un alto valor a la salud  física, emocional y espiritual, a la familia, al descanso, al trabajo, a los amigos y a todos esos detalles que nos hacen al final de cada día ser agradecidos por tanto que hemos recibido. 

Es así que hoy con acción de gracias te digo: ¡celebra la vida! ¡celebra tus pruebas y victorias porque con Cristo somos más que vencedores! Y recuerda que en los momentos que nos sintamos agotados, si necesitamos desahogarnos, lloremos todo lo que sea necesario porque en medio de la aflicción  encontraremos el consuelo ya que “los que sembraron con lágrimas con regocijo segarán” Salmos 126:5. 

Así que recuerda amigo escritor de tu vida sonreír cada vez que puedas hacerlo. La vida merece ser celebrada con eterna gratitud, solidaridad, amor al prójimo y unas inmensas ganas de ser feliz tal como eres (Efesios 3:17).  

¡Hasta la próxima!

Celebrate Life

We have recently celebrated Resurrection Sunday, the most important holiday in Christianity since it is the victory of life over death because its glory and majesty could not be contained (1 Corinthians 15:20, Saint Matthew 28: 6).

For that reason, we celebrate life, celebrate the promise, and give thanks for every victory received.

Among so many difficulties that we encounter in our journey, let us not forget to smile, have faith and hope. Beyond the various tests, fear, doubts or disappointments that we may face; within us, there is a very great force. Our faith will be strengthened because each lesson will bring a unique and special learning.

In the midst of difficulties, possibly on many occasions we may think that we are alone, but in truth, this is not the case.

In the privacy of our room, we will find comfort in prayer, opening our hearts and surrendering all our burdens, the solution will be shown little by little. As time passes, we will find grace and we will see how many extend mercy to us. The keys we need to get up and move forward will come into our hands (Matthew 21:22, Romans 12:12).

Our soul will heal and once this happens, we will smile in a conscious and grateful way because we value how much we have advanced and healed, how we have renewed ourselves and the only thing we will say is: thank you for the opportunity to be reborn! To be my best version, thank you for never abandoning us even in our most difficult moments (Psalm 6: 9).

We find in 3 Peter 1: 2: “Beloved, wish above all things that you mayest prosper and be in health, even as thy soul prospereth.” Here we are shown the wishes that are had for beloved friends.

That is why I ask you: What do we want for the people we love? The most desired answer is that we want for them all those treasures that are priceless, that are of incalculable value such as faith, peace, a prosperous and healthy soul that makes them have everything pleasant and of good name in their hearts.

In these times of pandemic, we have realized what is really important and we place a high value on physical, emotional and spiritual health, family, rest, work, friends and all those details that make us in the end of each day to be grateful for so much that we have received.

So today with thanksgiving I tell you: celebrate life! Celebrate your trials and victories because with Christ we are more than conquerors! Remember that in the moments that we feel exhausted, if we need to vent, we will cry all that is necessary because in the midst of affliction we will find comfort since “they that sow in tears shall reap in joy” Psalm 126: 5.

So remember writer friend of your life to smile whenever you can. Life deserves to be celebrated with eternal gratitude, solidarity, love of neighbor and an immense desire to be happy just as you are (Ephesians 3:17).

Until next time!