4de agosto: Nuestro Alimento

Agosto inicia personalmente como un mes de avances y también de aniversario. Nuestro alimento en este tiempo ha sido una inagotable motivación desde lo alto.

Hace dos años que comencé este proyecto en el que ha sido una gran motivación y experiencia para mi vida.

Durante esta aventura, me he realizado diversas preguntas que permitan obtener una mejora continua y que aquel propósito que fue plantado; cada día sea una certeza de que es de ayuda para aquel que lo pueda necesitar.

Y mientras veo lo aprendido como lo logrado, me maravillo de que todo obra para bien; hasta el más pequeño de los detalles son enseñanzas vitales para el siguiente paso que daremos.

Es un alimento constante, así como el pan nuestro de cada día es necesario para el cuerpo; todas las habilidades, emociones, experiencias e innumerables factores; nos nutren para hacer con pasión y convicción lo que está en nuestro interior.

Eso me hace recordar la enseñanza de Jesús a sus discípulos para aprender a depender de Nuestro Padre Celestial en cada circunstancia, reducir los afanes de la vida y la ansiedad. Estableciendo el alimento espiritual a través de la oración, ese pan nuestro de cada día que es nuestro alimento.

Y reconozco que he tenido también que enfrentar experiencias inesperadas, retos que superar, temores que dejar atrás porque cada día me doy cuenta de que soy más que vencedora por aquel que me amó.

Así que hoy, traigo a memoria esa sencilla y poderosa lección que cita Mateo 6: 9-13: «Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El Pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por los siglos. Amén.»

Así que amigo escritor de tu vida, deseo que tengas ¡un exitoso mes de agosto! Que todo lo que tus manos toquen sea prosperado y de bendición para los demás y que cada día sigamos añadiendo la tes necesarias a nuestra vida.

¡Hasta la próxima!

Our Bread

August begins personally as a month of advances and also an anniversary. Two years ago I started this project in which it has been a great motivation and experience for my life.

During this adventure, I have asked myself several questions that allow continuous improvement and that purpose that was planted; every day be a certainty that it is helpful to those who may need it.

And while I see what I have learned as what has been achieved, I am amazed that everything works for the good; even the smallest of details are vital lessons for the next step we will take.

It is a constant food, just as our daily bread is necessary for the body; all abilities, emotions, experiences and countless factors; they nurture us to do with passion and conviction what is inside us.

That reminds me of Jesus’ teaching to his disciples to learn to depend on our Heavenly Father in every circumstance, reduce the worries of life and anxiety. Establishing spiritual food through prayer, our daily bread that is our food.

And I recognize that I have also had to face unexpected experiences, challenges to overcome, fears to leave behind because every day I realize that I am more than a winner for the one who loved me.

So today, I bring to mind that simple and powerful lesson that Matthew 6: 9-13 cites: «Our Father in heaven, may your name be kept holy. Let your kingdom come. Let your pleasure be done, as in heaven, so on earth. Give us this day bread for our needs. And make us free of our debts, as we have made those free who are in debt to us. And let us not be put to the test, but keep us safe from the Evil One.«

So dear writer friend of your life, I wish you a successful month of August! May everything your hands touch be prosperous and a blessing to others and may we continue to add the necessary esteem to our lives every day.

Until next time!

¿Quién dices que soy?

Durante nuestro caminar estaremos expuestos a innumerables opiniones, etiquetas colocadas en la mayoría de los casos por personas que no conocen nuestra historia, que lo único que han tenido es la oportunidad de ver fragmentos de nuestra vida, matices que no les brindan el panorama completo pero aún así vierten supuestos acerca de nosotros.

Y esas etiquetas sean positivas o negativas, si no se gestionan adecuadamente tendrán impactos significativos, creando grietas que oculten o minen nuestra verdad. 

¿Quién dices que soy? Esa respuesta se reserva para los que verdaderamente nos conocen, para los que nos aman tal como somos, para aquellos que han estado a nuestro lado; y por supuesto para nosotros mismos.

Y si hay alguien que nos conoce perfectamente bien, es nuestro Creador, Él que nos conoce antes de nuestra concepción, desde el vientre de nuestra madre (Gálatas 1:15, Salmos 139:13). 

La próxima vez, que las opiniones de otros intenten etiquetarnos, recordemos hacernos la pregunta ¿Quién dices que soy? Somos amados, escogidos, perdonados. En Él somos completamente libres en amor y en verdad por lo que esas percepciones no nos definen ni nos etiquetan en nuestra manera de vivir.

Recordando también como está escrito en Romanos 12:3: “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.”  

Así con la medida justa de un propio concepto de sí, levanta tu frente y sigue adelante. Las adversidades son las oportunidades para forjar tus talentos, tus principios y en esa medida, desde donde estés, hagas lo que hagas, lo que toquen tus manos sea de bendición para alguien más.

La vida es un continuo aprendizaje, y como escritores de nuestro propio destino, en nuestras manos está el elegir qué nos edifica y cuáles son los detalles para dejar de lado; porque como lo encuentras en 1 Corintios 10:23: “Todo me es lícito, pero no todo me conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.”

Sigamos entonces, añadiendo tes a nuestra historia, disfrutando la alegría de vivir, dejando huellas de amor eterno, de misericordia y gracia, que sean un fruto agradable a nuestro paladar (Jeremías 31:3, Cantares 2:3).

¡Hasta la próxima!

Who do you say that I am?

During our walk, we will be exposed to innumerable opinions, labels placed in most cases by people who do not know our history, that the only thing they have had is the opportunity to see fragments of our life, nuances that do not give them the complete picture, but they still make assumptions about us.

Those labels, whether positive or negative, if not managed properly, will have significant impacts, creating cracks that hide or undermine our truth.

Who do you say that I am? That answer is reserved for those who truly know us, for those who love us as we are, for those who have been by our side, and of course for ourselves.

If there is someone who knows us perfectly well, it is our Creator, He who knows us before our conception, from our mother’s womb (Galatians 1:15, Psalm 139: 13).

The next time that the opinions of others try to label us, let’s remember to ask ourselves the question, Who do you say that I am? We are loved, chosen, forgiven. In Him, we are completely free in love and in truth, so these perceptions do not define or label us in our way of living.

Remembering also how it is written in Romans 12: 3: “For I say, through the grace given onto me, to every man that is among you, not to think of himself more highly that he ought to think, but to think soberly, according as God hath dealt to every man the measure of faith.»

So with just the right measure of your own self-concept, raise your forehead, and move on. Adversities are the opportunities to forge your talents, your principles and to that extent, from where you are, whatever you do, what your hands touch is a blessing for someone else.

Life is a continuous learning process, and as writers of our own destiny, it is in our hands to choose what builds us up and what are the details to put aside; because as you find in 1 Corinthians 10:23: “All things are lawful for me, but all things are not expedient: al things are lawful for me, but all things edify not.»

Let’s continue then, adding esteem to our story, enjoying the joy of living, leaving traces of eternal love, mercy and grace, that are a pleasant fruit to our palate (Jeremiah 31: 3, Song of Solomon 2: 3).

Until next time!