Ciudadanos del Mundo

La Empatía es definida como la “capacidad para reconocer y comprender a la otra persona, sin renunciar a la propia perspectiva ni pretender que la otra persona renuncie a la suya, buscando la satisfacción de los mutuos intereses. La persona comprende a los demás, ayuda, reconoce y satisface las necesidades ajenas, valora la diversidad y muestra tacto y adecuación para respetar las creencias de los demás” (Goleman).

Estando a días de concluir este año e iniciar un 2021 con muchos retos, me pregunto ¿Hemos realmente aprendido las lecciones que nos ha traído este 2020? ¿La gracia y misericordia ha estado presente en nosotros para brindarle una mano al necesitado? ¿Estamos siendo empáticos al abordar todo lo que nos ha rebasado en este año?

Cada ser humano es un ciudadano del mundo, el cual merece consideración, respeto, acceso a salud, educación, alimentación, tener un trabajo digno que le permita suplir sus necesidades y buscar la autorrealización. 

Con todas estas adversidades, me parece que tenemos mucho por hacer aún, en el tema medio ambiental necesitamos intervenir urgentemente para mitigar los efectos del calentamiento global y cambio climático; en el área humana, necesitamos replantear muchos aspectos para que las personas logren acceder a condiciones que mejoren sus situaciones actuales, temas como la seguridad, la salud, el acceso a la información, calidad de vida entre otros. Es decir, todo lo que convierte a una persona en un ciudadano (Santiago 3:17, Colosenses 3:16).

Estas preguntas me las hago porque seguramente los flujos migratorios se incrementarán en el nuevo año, todos buscando una mejor condición de vida y en generar mejores fuentes de ingreso para sus familiares. La migración es un derecho universal, por lo que esta debe velarse por que se haga de manera segura, ordenada, en la legalidad para evitar ser víctimas de abusos y perdida de la libertad.

Todos tenemos un rol que cumplir. Si eres de los afortunados que cuentan las bendiciones como salud, alimento, un techo sobre tus hombros, abrigo y trabajo; ¡Gracias a Dios por ello! Sigue haciendo tu mejor esfuerzo, contribuyendo con el fruto de tu trabajo para mejorar tus condiciones, la de tu familia, tu comunidad y tu país (Ezequiel 34:26, Salmos 24:5).  

Si eres, de los que toman decisiones, déjame decirte que tienes una enorme responsabilidad en tus manos, porque se te ha elegido el administrador de los recursos de millones de personas para que hagas un uso eficiente de esos fondos y generes calidad de vida, no únicamente para la tuya, sino que también para la de los demás (Mateo 25:14-30, Proverbios 10:6).

Y si, por el contrario, eres en los que se encuentra en el lado de la necesidad, deseo que recibas todas las oportunidades que te mereces, que salgas adelante y que tu fortaleza, fe y motivación sean cada día más sólidos para afrontar esta dificultad (Deuteronomio 28:2).

Pero a todos, incluyéndome, deseo que la gratitud, la ganas de salir adelante y de hacer nuestro mejor esfuerzo sea lo que nos motive cada día para lograr que todos seamos ciudadanos del mundo (Deuteronomio 16:17). 

Recuerda que en nuestras manos está el elegir qué es lo que queremos dejar en los demás. 

¡Tú decides que dejar! 

Citizens of the World

Empathy is defined as the “ability to recognize and understand the other person, without renouncing one’s own perspective or pretending that the other person renounces his, seeking the satisfaction of mutual interests. The person understands others, helps, recognizes and satisfies the needs of others, values ​​diversity and shows tact and adequacy to respect the beliefs of others” (Goleman).

Being days away from concluding this year and starting a 2021 with many challenges, I wonder, have we really learned the lessons that 2020 has brought us? Has grace and mercy been present in us to give a hand to the needy? Are we being empathetic when addressing everything that has passed us this year?

Every human being is a citizen of the world, who deserves consideration, respect, access to health, education, food, having a decent job that allows them to meet their needs and seek self-realization.

With all these adversities, it seems to me that we still have a lot to do, on the environmental issue we urgently need to intervene to mitigate the effects of global warming and climate change; In the human area, we need to rethink many aspects so that people can access conditions that improve their current situations, issues such as safety, health, access to information, quality of life, among others. That is, everything that makes a person a citizen (James 3:17, Colossians 3:16).

These questions I ask myself because surely the migratory flows will increase in the new year, all seeking a better life condition and generating better sources of income for their families. Migration is a universal right, so it must be ensured that it is done in a safe, orderly manner, in the law to avoid being victims of abuse and loss of freedom.

We all have a role to play. If you are one of the lucky ones who count blessings like health, food, a roof over your shoulders, shelter and work; Thank goodness for it! Keep doing your best, contributing the fruit of your work to improve your conditions, that of your family, your community, and your country (Ezekiel 34:26, Psalms 24: 5).

If you are one of those who make decisions, let me tell you that you have a huge responsibility in your hands, because you have been chosen as the administrator of the resources of millions of people so that you make efficient use of those funds and generate quality of life, not only for yours, but also for others (Matthew 25: 14-30, Proverbs 10: 6).

And if, on the contrary, you are on the side of need, I want you to receive all the opportunities you deserve, that you move forward and that your strength, faith and motivation are every day more solid to face this difficulty. (Deuteronomy 28: 2).

But to everyone, including myself, I hope that gratitude, the desire to get ahead and do our best is what motivates us every day to make us all citizens of the world (Deuteronomy 16:17).

Remember that it is in our hands to choose what we want to leave in others.

You decide what to leave!

BOSAI

La palabra de origen japonés Bosai se deriva del vocablo Bo que significa prevención y Sai que significa desastre; enfocándose en la gestión del riesgo de desastres. Este término implica las acciones necesarias para disminuir los daños generados por desastres naturales a través de la prevención y protección.

La capacidad de aprender a convivir con los riesgos de la naturaleza en situaciones que nos rebasan, en donde hemos visto recientemente que los efectos derivados del cambio climático y el calentamiento global, provocan temporales más agresivos, movimientos de laderas a grandes magnitudes; incremento de sequías, entre múltiples otros escenarios que nos deben llamar la atención.

Las últimas semanas han sido muy difíciles para diversas regiones del mundo, entre ellas Centroamérica. Caminos destruidos, cultivos inundados, pérdidas humanas, lo que significa que tenemos un largo tramo por recorrer.

Las comunidades locales, nacionales e internacionales tienen un papel muy importante. No estamos exceptos a que nuevamente ocurra en evento de origen natural o no, por lo que los mecanismos de prevención y respuesta deben estar más alerta que nunca, así como la solidaridad, el trabajo en equipo, el fomento de la resiliencia para que las personas afectadas logren salir adelante y con ellos los diferentes países que inician un proceso de reconstrucción.

Por esa razón me gustaría preguntarte ¿Cómo preparas tu vida ante las eventualidades? ¿Has cultivado una cultura de prevención que permita cuidar de todas las áreas de tu vida, incluida la emocional y espiritual?

Es precisamente ahora, en donde debemos llenarnos de fortaleza, fe, perseverancia para salir adelante ante este futuro incierto, y como lo dijo el Salmista “En el día que temo Yo en ti confío. En Dios alabaré su palabra; en Dios he confiado; no temeré” (Salmos 56:3-4).

En estos momentos que nuestra resiliencia está siendo desarrollada, podemos encontrar palabras de ánimo, fe y esperanza. En medio de tanta adversidad, existen oportunidades para salir adelante; para llenarnos de empatía, gratitud, amor al prójimo e involucrarnos de una mejor manera en construir mejor y de manera segura nuestras ciudades (Salmos 49:5, Santiago 1:3, Romanos 10:17).

Los desastres de origen natural o no, no podemos evitarlos, pero sí podemos tomar las medidas de prevención para mitigar los impactos que tendrán en nuestras vidas y en la de los demás. Hagamos nuestra parte en hacer de este mundo un mejor lugar para vivir, ya que es una deuda pendiente que tenemos con todos aquellos que han sido víctimas; por ellos, por nosotros y por las futuras generaciones, tomemos conciencia hoy de lo importante que es cuidar y preservar nuestra casa común: el planeta tierra (Salmos 23:3, Proverbios 21:21, Efesios 6:14).

¡Hasta la próxima!

BOSAI

The word of Japanese origin Bosai is derived from the word Bo that means prevention and Sai that means disaster; focusing on disaster risk management. This term implies the actions necessary to reduce the damage caused by natural disasters through prevention and protection.

The ability to learn to live with the risks of nature in situations that exceed us, where we have recently seen that the effects derived from climate change and global warming, cause more aggressive storms, movements of slopes to great magnitudes; increase in droughts, and many other scenarios that should call our attention.

The last few weeks have been very difficult for various regions of the world, including Central America. Destroyed roads, flooded crops, and human los demonstrates we have a long way to go.

Local, national, and international communities play a very important role. We are not excepted that it occurs again in an event of natural origin or not, so the prevention and response mechanisms must be more alert than ever, as well as solidarity, teamwork, the promotion of resilience so that people affected to move forward and with them the different countries that begin a reconstruction process.

For that reason I would like to ask you, how do you prepare your life for eventualities? Have you cultivated a culture of prevention that allows you to take care of all areas of your life, including the emotional and spiritual?

It is precisely now, where we must fill ourselves with strength, faith, and perseverance to move forward in the face of this uncertain future, and as the Psalmist said, “In the time of my fear, I will have faith in you. In God will I give praise to this word; in God have I put my hope; I will have no fear” (Psalm 56: 3-4).

In these moments that our resilience is being developed, we can find words of encouragement, faith and hope. In the midst of so much adversity, there are opportunities to get ahead; to fill us with empathy, gratitude, love of neighbor, and better involve ourselves in building our cities better and safely (Psalms 49: 5, James 1: 3, Romans 10:17).

Disasters of natural origin or not, we cannot avoid them, but we can take prevention measures to mitigate the impacts that they will have on our lives and that of others. Let’s do our part in making this world a better place to live, since it is an outstanding debt that we have with all those who have been victims. For them, for us and for future generations, let us become aware today of how important it is to care for and preserve our common home: planet earth (Psalm 23: 3, Proverbs 21:21, Ephesians 6:14).

Until next time!