La Última Cena

Hola queridos escritores de su vida. Hoy arribamos al primer día del mes de abril y en esta ocasión coincide con la celebración de la Semana Santa o Semana Mayor.
Así que no quiero dejar pasar la oportunidad de abordar la importancia de estas fechas.

Desde el cristianismo, es la conmemoración anual de la Pasión de Cristo, que va desde la entrada a la ciudad de Jerusalén que inicia en el domingo de Ramos, la última cena que se celebra el día jueves, el viacrucis, pasión y muerte que se conmemora el día viernes y la resurrección de Jesús en el domingo de Resurrección (Zacarías 9:9, Mateo 21:4-11). 

Siendo ésta última, la celebración más importante para el cristianismo,  la resurrección es la promesa de la vida eterna y fue a través de la pasión y muerte de Jesús que hizo el acto de amor para la salvación de la humanidad (Juan 13: 1-4, Mateo 26:19).

Y hoy jueves santo, Jesús cena por última vez con sus discípulos, compartiéndoles tantas enseñanzas como lo es el lavatorio de pies, ¿Cuánta humildad se nos muestra debe existir entre los seres humanos para darnos los unos a los otros? como hace referencia Juan 13:14-15 “pues si yo, el Señor y el maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque como ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.” 

Esa última cena, es una continua invitación a sentarnos junto a Jesús para que cene con nosotros, compartiendo en comunión, en amor sus enseñanzas y un recordatorio de que cada vez que celebramos la santa cena o eucaristía, estamos celebrando su victoria, anunciando su regreso y en darnos la oportunidad de ser llamados hijos de Dios (Lucas 22:17-19).

Que este tiempo de reflexión, de celebración y de buenas nuevas, nos llenen del gozo para seguir cada día nuestro caminar; añadiendo las tes que nuestra vida necesita para cumplir los propósitos a los que fuimos creados.

Y ya que la ocasión lo amerita, me despido con uno de los poemas que conjuga de manera sensible y bella el acto de amor jamás entregado a la humanidad. El poema de autor desconocido se titula Soneto a Cristo Crucificado: “No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte. Tú me mueves, Señor, muéveme el verte clavado en una cruz y escarnecido, muéveme el ver tu cuerpo tan herido,  muévenme tus afrentas, y tu muerte. Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, que, aunque no hubiera cielo, yo te amara, y, aunque no hubiera infierno, te temiera. No me tienes que dar porque te quiera, pues, aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera.”

Feliz semana santa a todos, que tengan un mes de abril muy especial y que cada día sigan adelante, compartiendo con los demás la alegría de vivir (Juan 20-19-21).

¡Hasta la próxima!

The Last Supper

Hello dear writers in your life. Today we arrive on the first day of April and this time it coincides with the celebration of Holy Week or Greater Week.

So I do not want to miss the opportunity to address the importance of these dates.

From Christianity, it is the annual commemoration of the Passion of Christ, which goes from the entrance to the city of Jerusalem that begins on Palm Sunday, the last supper that is celebrated on Thursday, the Stations of the Cross, passion and death that is commemorates Friday and the resurrection of Jesus on Resurrection Sunday (Zechariah 9: 9, Matthew 21: 4-11).

Being the latter, the most important celebration for Christianity, the resurrection is the promise of eternal life and it was through the passion and death of Jesus that he made the act of love for the salvation of humanity (John 13: 1- 4, Matthew 26:19).

And today Holy Thursday, Jesus dines for the last time with his disciples, sharing with them as many teachings as the washing of feet, how much humility should we be shown among human beings to give one another? as referred to in John 13: 14-15 “If I then, your Lord and Master, have washed your feet; ye also ought to wash one another´s feet. For I have given you an example, that ye should do as I have done to you.”

That Last Supper is a continuous invitation to sit next to Jesus so that he may dine with us, sharing his teachings in communion, in love and a reminder that every time we celebrate the Holy Supper or Eucharist, we are celebrating his victory, announcing his return and in giving us the opportunity to be called children of God (Luke 22: 17-19).

May this time of reflection, celebration and good news fill us with joy to continue our journey every day; adding the tees that our life needs to fulfill the purposes for which we were created.

And since the occasion deserves it, I say goodbye with one of the poems that combines in a sensitive and beautiful way the act of love never given to humanity. The poem by an unknown author is entitled Sonnet to Christ Crucified: “My God, I am not moved to love you by the heaven that you have promised me, nor by hell so feared to stop offending you. You move me, Lord, move me to see you nailed to a cross and mocked, move me to see your body so hurt, move me your insults, and your death. Move me, in short, your love, and in such a way that, even if there was no heaven, I would love you, and, even if there was no hell, I would fear you. You don’t have to give me because I love you, well, although what I hope will not wait, the same thing that I love you I would love you.

Happy Easter to all of you, may you have a very special month of April and may you carry on every day, sharing with others the joy of living (John 20-19-21).

Until next time!